Bajo la intensidad de la noche,
bajo el cielo tan profundamente oscuro, te veo, tus ojos, un impensable
pensamiento, que se desliza poco a poco por mi cabeza. Y mi cuerpo te siente,
sin tocarte, sin tenerte. Estás a mi lado, puedo notarte entre la espesa
oscuridad, puedo verte sin mirar. Y tu aliento, me acaricia poco a poco,
besando mis hombros con ese delicado gesto, y tu dedo, puedo sentir cómo
desciende por mi espalda, jugando a hacer figuras. Me
abrazas, me das calor con tu tacto, tus manos se mueven al canto de las
sensaciones. Ven, acércate, mírame a los ojos, siénteme. Piérdete en mi mirada
y prometo perderme en la tuya, sé que es un laberinto complejo, sé que no es
fácil, entrar y mucho menos salir. Pero, quiero que sepas que estoy dispuesta a
correr el riesgo, que es lo que quiero, lo que necesito. Abre un espacio para mí.
Juro que no vengo con malas intenciones, prometo que no deseo lastimar, dame la
oportunidad de quererte, deja que te llene de todo lo que puedo dar. Permite
que mi luz alumbre un poco tu oscuridad perdida, déjame encontrarte allí, sanar
todas las heridas.
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