domingo, 13 de mayo de 2012

Lluvia y lágrimas

Hace tres días sentía que te amaba, hace dos días me di cuenta de ese hecho, ayer me despedí de ti, y hoy, cuando más sola me siento, cuando más deseo salir de la habitación que se convirtió en mi prisión, en mi vida, donde paso la mayoría de mis días, hoy cuando siento que no tengo alma, cuando toda esperanza dentro de mí se apaga, hoy me acuerdo de todo lo que vivimos, justo hoy siento que me equivoqué. Tengo claro que jamás quise dejarte, tengo claro que no hay nadie más, hoy más que nunca, siento que te necesito, que quiero tenerte a mi lado.
Me pregunto ¿te acordarás de mí? ¿Me pensarás? ¿Me mirarás tanto como yo a ti? No lo sé, y me duele, quisiera que pensaras en mí, que me extrañaras, que me miraras cuando yo no te estoy viendo. Pero ya no pasará, tantos enredos en muestra historia me hace pensar que no vale la pena nada más.
¿Qué nos pasó? ¿En qué fallé?

Es medianoche, estoy sola en una cabaña, de donde no he deseado salir, ¿para qué salir? Si salgo, sé que no estarás ahí, así que ¿realmente vale la pena? Creo que no. Me asomo a la ventana, todo está oscuro la única luz que se ve es la de la luna y las estrellas que se reflejan en los charcos que se van formando con aquellas gotas que caen del cielo, solo hoy me planteo la posibilidad de dejarme mojar por esas gotas.
Salgo, descalza como nunca he estado, sintiendo la textura del pasto, sintiendo su humedad. Me acuerdo de ti, de la primera vez que tus labios tocaron los míos, nunca te conté como me sentí ese día, me llené de felicidad, una sensación extraña recorrió mi estómago, es lo que el resto del mundo llamaría sentir mariposas, fue un beso tan inesperado, pero tan deseado, tus labios se abrieron paso por los míos, reconocimos aquello que sería nuestro por mucho tiempo. Recuerdo nuestro segundo beso, y nuestro tercero, y nuestro cuarto, y el quinto, y el sexto, los recuerdo todos, recuerdo cada sensación, a medida que pasaba el tiempo yo quería besar y besar más, no parar. Si la última vez que te besé, hubiera sabido que mis labios jamás volverían a saborear los tuyos, te habría besado más y más, para que nunca se me olvidara que era tener tu boca y la mía juntas. Ya ha pasado mucho tiempo desde que nos despedimos, ya todo se terminó, mi vista se empieza a nublar frente a los recuerdos, siento como unas cálidas gotas de agua mojan mis mejillas, no me molesto en quitármelas, descienden y poco a poco llegan a mi cuello, a mi pecho, pero se confunden con las frías gotas de lluvia. Estoy mojada pero no me importa solo quiero seguir disfrutando de lo que me trae la naturaleza en este día donde solo tú ocupas mi cabeza. Veo tu rostro a lo lejos, te acercas, me miras, y me sonríes. Me estoy debilitando ¿por qué? Siento como mis ojos poco a poco se cierran y me derrumbo, caigo al pasto mojado, en mis mejillas ya no hay rastro de gotas cálidas, solo de las frías gotas que caen del cielo, gritas mi nombre, pero ya casi no logro escucharlo, siento como tus manos cogen mi cuerpo, no me siento capaz de hablar, pero lo intento "por favor", logro decirte, no veo tus ojos, pero sé que me miras, ¿con lástima acaso? Creería que sí, sabes que es lo que te estoy pidiendo, así que me besas, pero tus labios ya no son cálidos, tu aliento no es el mismo, ya has probado a otras mujeres, ya no soy parte de tu vida, y es así como noto que las respuestas a mis preguntas son todas negativas.

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